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Tratando de Escapar del Infierno Fiscal Español

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Os cuento:

Facturar en España es un auténtico suplicio burocrático y fiscal.

Si deseas facturar, tienes que darte de alta como autónomo. Ahora es más fácil con la tarifa plana de 50€. Una tarifa plana que no es así exactamente, es una subvención que te ingresan para compensar la diferencia con esos 270€ aprox. mensuales que cuesta ser autónomo en España. No tiene pinta de que vayan a rebajar esa cuota ni a corto ni a medio plazo.

Para un profesional que esté empezando, no está mal, pero el tema se complica cuando dejas de percibir esa subvención y tu facturación sigue siendo baja, o peor, si es que tienes que cerrar, porque has de devolver parte de esa subvención que, cuando has cerrado, lo más normal es que sea porque no te han ido bien las cosas y andas más que justo de dinero.

De abrir una empresa ya, ni hablamos, necesitas 3.000€ mínimo, más todo tipo de impuestos, más gastos de gestoría, etc, un maldito infierno burocrático y fiscal. Trabas, y más trabas.

No me gusta ninguna de esas opciones para empezar, debido a mi nivel de ingresos fuera de nómina (tengo trabajo estable, pero quiero ganar más) y a que, por lo general, estoy en contra de subvenciones que inciten a arriesgar en negocios que no sean tales. Si tu negocio va a funcionar, no necesitas ninguna subvención, necesitas que no te pongan palos en las ruedas para empezar.

Por tanto, se me presentan las siguientes opciones para poder operar de forma totalmente legal, residiendo en España:

Abrir empresa en Irlanda.

Abrir empresa en Estonia.

Abrir empresa en Reino Unido (prácticamente descartado por Brexit).

Me encuentro en estos momentos recabando información sobre las 3 opciones por internet, a través de diversas agencias que se dedican a gestionar la apertura de empresas en el extranjero, sin residencia, en concreto, sobre la opción irlandesa, una de las más ventajosas a nivel fiscal.

La broma asciende, de momento a unos 1300€ de gastos de gestoría, más cuotas mensuales de 35€/mes para alquiler de domicilio social y 100€/mes adicionales para registrarse en IVA (opcional).

En total, para poder empezar a operar sin sorpresas: 1300€ + 135€/mes. De impuestos, el de sociedades es del 12’5%, por el 25% español. Y el dinero que entre en España de tu actividad “irlandesa”, deberá ser declarado en la Renta.

Abrir una empresa en Estonia, pinta, incluso mejor, aunque siempre tendrás que tirar de expertos que te asesoren bien sobre el tema de poder disponer de dinero en efectivo, en España, producido por tu empresa en Estonia.

A través de internet se puede solicitar la E-residence (residencia digital) y abrir una cuenta en Euros en Estonia, todo gratis, para poder tener tu LTD (opción más habitual).

A grandes rasgos: Se deberá pagar un 20% por los dividendos que reparta la empresa y el % que proceda en la Declaración de la Renta, en caso de “repatriarlos” y disfrutarlos en España.

A parte que, para que Hacienda te deje “tranquilo/a”, si vives en España y tienes una empresa en Estonia o tienes una empresa en Irlanda, tus clientes deberán ser internacionales, unos españoles, otros de cualquier otro país. Si sólo tienes clientes españoles, la única opción con la que puedes operar de manera “tranquila”, sin mayores sorpresas por parte de los poderes extractivos del Estado, que yo sepa, a diá de hoy, es la tarifa plana para autónomos.

Continuará y/o se actualizará, corregirá….

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